Géneros como un color





Es común que, cuando va a nacer un bebé, los padres (o madres) deseen saber cuál va a ser el género, no solo para despejar esa duda, sino poder elegir el nombre, comprar la ropa y para saber si ¡¿pintan de rosa o azul su habitación?!

Hasta hace poco, esto parecía algo sumamente normal, pero al estar más informadxs sobre los roles de género y que un color no los define, es cuando tal vez surja la duda, ¿por qué el azul se asocia a lo masculino y el rosa a lo femenino?

Aunque no lo creas, esto no siempre fue así. Incluso, en algún punto de la historia fue totalmente lo opuesto.


Para entender esta historia hay que irnos al siglo XIX, cuando los pequeñxs vestían de manera muy similar, independientemente de si eran niños o niñas. La mayoría usaba el color blanco y la mayoría llevaban vestidos. Era un color unitario que era fácil de encontrar en todo tipo de telas y también dejaba ver su limpieza. Algo muy importante para un bebé.

Caso aparte es que en ese entonces no se consideraba importante ver a un bebé e inmediatamente determinar su género. Era un bebé cachetoncito, hermoso y punto. En ese entonces tampoco había diseños de niña o niño y tampoco se les cortaba el pelo de forma diferente.


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